Gestión del agua en el río Madre Vieja

En febrero de 2016, la noticia de que el río Madre Vieja se había secado recorrió el país. Efectivamente, el Fenómeno de El Niño, el Cambio Climático y la falta de regulación del agua llevó a ese escenario apocalíptico.

La crisis del río Madre Vieja llamó la atención de todos los usuarios del afluente. Todos necesitaban el agua, pero la oferta del río era menor a la demanda. Esta situación generó una serie de problemas entre autoridades, comunitarios y productores agrícolas, entre ellos los ingenios azucareros.

Contra todo pronóstico, los usuarios y actores del río llegaron a un acuerdo: rescatar al río Madre Vieja, porque es la fuente de vida de la zona (Nueva Concepción). Se instaló la primera mesa técnica en el país, que empezó a regular el uso del agua, bajo la consigna de que todos necesitaban y tenían derecho al agua, pero con el compromiso de que el río no podía secarse nuevamente.

Se inició un proceso sin precedentes en Guatemala, la identificación de las tomas de agua, erróneamente llamadas desvíos de río. Las tomas de agua o derivaciones no son un desvío, existen en todo el mundo y son canales que permiten llevar el agua a comunidades y a fincas para riego.

Vecinos, autoridades y productores agrícolas de la zona, entre ellos ingenios azucareros, realizaron un recorrido por el río, desde Cocales hasta la desembocadura del río en el mar. Levantaron un inventario de tomas e identificaron el uso que se hacía del agua en cada una.

La mesa técnica inició un proceso de seguimiento de la oferta de agua que tenía el río, el Instituto Privado de Investigación sobre Cambio Climático -ICC- inició un monitoreo diario para identificar cuánta agua había en el río, a su paso por Cocales y en la desembocadura en Nueva Concepción.

 

Este monitoreo constante generó información, con la que se pudo coordinar a los usuarios del río, organizar turnos de riego o suspender actividades de riego. Antes de esto, no existía ninguna coordinación ni comunicación entre usuarios, todos regaban en el momento que encontraban más conveniente y sin información de la oferta de agua del río.

Los ingenios azucareros, los productores de palma y banano de la zona, financiaron el sistema de monitoreo para contar con la información necesaria para la toma decisiones inmediatas y cumplir el compromiso de mantener vivo el río.

Asimismo, se inició un proceso para la recuperación de los bosques de ribera del río. A la fecha se han sembrado más de 125 mil árboles, creando corredores biológicos en la orilla del río.

La gestión del río Madre Vieja es tan exitosa que se ha presentado en distintas partes del mundo como modelo de gestión de agua. Desde febrero de 2016, el río no volvió a secarse y ha tenido una gestión exitosa, gracias al compromiso de las autoridades y empresas que operan en la zona y al interés genuino de los vecinos, que han estado verificando el cumplimiento de los acuerdos que establecieron todas las partes reunidas en la Mesa Técnica.

¿Quiénes integran la mesa técnica? 

La mesa técnica es un mecanismo de diálogo para la coordinación del uso responsable y racional del agua para garantizar, de esta manera, el acceso al recurso hídrico para beneficio

de las comunidades y productores agrícolas, generando un impacto positivo a nivel social, ambiental y económico.

La mesa técnica del agua está integrada por la Gobernación Departamental, comunitarios y autoridades de Nueva Concepción y Tiquisate, representantes del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales – MARN, Consejo Nacional de Áreas Protegidas – CONAP, Instituto Nacional de Bosques – INAB, Instituto de Investigación sobre Cambio Climático – ICC, Iglesia Católica, Organizaciones Sociales, Comisión Presidencial de Derechos Humanos – COPREDEH, Procuraduría de Derechos Humanos – PDH y representantes de los sectores de azúcar, palma y banano.

Este modelo de gestión se está implementando en otros afluentes relevantes de la Costa Sur.

 

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